Un solo de batería americana abre el espectáculo.
No hay platillos. Redoblante,
bombo, zurdo y batería americana. No hay cuples, las
músicas son a cual de todas mas extrañas.
Llega a casa Hugo Brocos acompañado de Yamandú
Martínez. Agitan y me
convencen. Elegimos un director que había hecho el
taller de murga de La Falta: Fabián Sánchez.
Desde La Isla, un club de bochas y pescadores de la costa
de Malvín, vuelve La Falta disfrazada de Piratas y
con una novedad:Un porteño
que quiere salir en la murga y lo reclama cantando: Raúl
Beaggioni, posteriormente conocido como Larry De Clay.
Con una gran actuación de Roberto García encarnando
el fantasma del tablado, se
plantea nuevamente en carnaval la veta surrealista y la crítica
lúcida y mordaz a las viejas estructuras carnavaleras,
que es plantear críticas a la sociedad toda.
Por primera vez empiezo a compartir los textos con Felipe.
Con la base de músicas
de Jorge Lazaroff y vestida otra vez por Mascheroni, es relegada
nuevamente por el jurado político de turno.
Un
solo de batería americana abre el espectáculo.
No hay platillos. Redoblante, bombo, zurdo y batería
americana. No hay cuples, las músicas son a cual de
todas mas extrañas.
Aparecen Javier Carvalho, El Rolo Lorenzo, Tabaré Cardozo,
Carini, el negrito Aldo, grandes nuevos valores.
El vestuario es en tonos pastel, el maquillaje es teatral.
En medio del caos creativo, a pesar de las críticas
Orlando Mono da Costa compone el histórico personaje
de El Guía que sale a buscar el Gran Bulón de
cada escenario. Aún hoy, la gente se destornilla de
risa.
Grabamos nuestro decimoquinto fonograma: Truco.
El cambio estructural es muy grande y el jurado político
coincide esta vez con el jurado popular: la murga es relegada
a los últimos lugares.
Parece avecinarse la disolución del grupo. Deudas,
pérdida del reconocimiento popular...
Yo decido colgar los zapatos. Tirarme en el sillón
a ver televisión y chau.
Pero una noche de invierno...
Llega a casa Hugo Brocos acompañado
de Yamandú Martínez.
Agitan y me convencen. Elegimos un director que había
hecho el taller de murga de La Falta: Fabián Sánchez.
Cumple una arriesgada tarea y salva con nota, hasta convertirse
en uno de los actuales directores y arregladores de las mejores
murgas charrúas.
Convocamos una serie de muchachos nuevos y algunos con experiencia,
como el Sapito Laforia, voz característica de otro
tipo de murgas.
Marca por primera vez la fusión de estilos: La Teja
y La Unión.
También llegan entre otros Pepe, Aníbal Bueno,
Juan Ayuto y Fernando Castillo.
Pero lo mas importante de ese 96 es la aparición de
quien será el gran embanderado de la nueva etapa: Juan
Felipe Castro, mi hijo mayor.
Hoy puedo decir que tomó La Falta en la mas negra de
las profundidades y la sacó a flote mas viva y reluciente
que nunca.
Él, y los hinchas. Desde sus propias cenizas, otra
vez, como el Fénix. Volvió del desierto. Y todo
gracias a Felipe.
Por primera vez en la historia de la murga se confeccionan
trajes para el invierno, dando comienzo a un ciclo que queda
en la memoria de la gente y se prolonga por varios años:
"Sea Ud murguista por una noche", en el local nocturno
La Barraca.
Un suceso del que participan miles de montevideanos.
Fernando De Moraes pasa a la dirección, vuelve Alejandro
Balbis y llega Leo Bargas.
Desde
La Isla, un club de bochas y pescadores de la costa de Malvín,
vuelve La Falta disfrazada de Piratas y con una novedad: Un
porteño que quiere salir en la murga y lo reclama cantando:
Raúl Beaggioni, posteriormente conocido como Larry
De Clay.
El gordo es un crack. Tan crack que luego de su actuación
en la Falta pasa a triunfar con el staff de Marcelo Tinelli
en VideoMatch. Pero se topa con la mezquindad de cierto sector
de la prensa que se encarga de descalificarlo por el simple
hecho de ser argentino. La genial actuación de Felix
Castro y el sublime Loquillo Garrido en la payada Uruguay
vs. Argentina alegran Montevideo. La nueva etapa de La Falta
sigue madurando lentamente.
En invierno grabamos "100 años de Murga",
un CD que se transforma rápidamente en Disco de Oro
y aún sigue provocando ventas para el sello Obligado
record's. Es la primera vez que una murga reconocida graba
canciones de las mejores murgas de la historia.
Trabajamos en invierno como nunca. El sueño sigue vivo.
Con
una gran actuación de Roberto García encarnando
el fantasma del tablado, se plantea nuevamente en carnaval
la veta surrealista y la crítica lúcida y mordaz
a las viejas estructuras carnavaleras, que es plantear críticas
a la sociedad toda.
Mete el dedo en la llaga del gobierno municipal de izquierda,
y sus autoridades se encargan de desplazarla lejos de los
lugares preferenciales del jurado político, aunque
vuelve a estar entre las mejores.
Alejandro Balbis pasa a la dirección escénica
y coral y se incorpora Pablo Milich.
En ese 1998 comienza una historia que cambiará el curso
del género para siempre. Un empresario argentino, que
nos había visto en aquella visita a la ciudad de Paraná
en el 89, le propone a la murga realizar algunos espectáculos
en la vecina orilla.
Debutan en La Trastienda nueva, en San Telmo.
El empresario es Alberto Felici.
El destino los ha unido definitivamente, como si hubiese aparecido
realmente el Fantasma del tablado...
1999 La Sociedad, el cupletero
asesinado y una gran despedida.
capítulo
19
Por primera vez empiezo a compartir los textos con Felipe.
Con la base de músicas de Jorge Lazaroff y vestida otra vez por Mascheroni, es relegada nuevamente por el jurado político de turno.
Pero Falta y Resto muestra las garras de la que será su etapa de consolidación, con actuaciones asombrosas y una repercusión cada vez mas fuerte en Argentina.
Se llenan los mejores teatros cada vez que actúa La Falta.
Se forman murgas "a la uruguaya" en cada lugar que visitamos.
Pero sobretodo, siempre queda abierta la puerta de la expectativa para ver con que van a venir el año próximo...
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