Ay
mamita cuanto sacudón que provocó lograr
la clasificación al mundial.
Mambo el mambo futbolero ya va a empezar, mambo el mambo
futbolero
ya va a empezar, mambo el mambo futbolero ya va a empezar.
El comentario objetivo de las eliminatorias, por el si
Sergio Gorzy,
con el bombo de Pastrana y por el no el Dr. de la negativa
Jorge "Toto" Da Silveira,
recuerde Gorzy vende, Toto liquida.
Gorzy el sí, Toto el no...
Primero fue un triunfo contra Bolivia, con gol de Pablo
García.
Tranquilos, esperanzados, arranco bien la movida.
Pero a la fecha siguiente nos fuimos de pique a tierra.
Contra el "perro" Chilavert perdimos como en
la guerra.
En Maracaná Darío hizo un gol descomunal.
Buena rubio!
Pero al minuto siguiente nos clavaron de penal.
Nos trajimos flor de punto, llegamos esperanzados.
Vamo’ al mundial...
Esperanza que aumentamos contra los Venezolanos, porque
como todos saben que este bendito país, es, fue
y será, el campeón del siglo y del milenio,
y sino fíjense que es el que más corners
cortos ha tirado en la historia, no le parece notable
Dr. Toto?
No, paupérrimo...
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Ahora agrandados y confiados, recibimos a Perú.
Pero nuestros delanteros pateaban para el talud.
Redoblamos el esfuerzo, fue una performance falsa.
Cuando en Bogotá Colombia nos hizo bailar la
salsa.
Lo goleamos a Ecuador, estaba todo tranquilo.
Y nos dan para tabaco los hermanos Argentinos.
Fue ahí cuan do se llevaron en cana al Pato Celeste.
Hablando del Pato Celeste, tengo en mis manos la pregunta
del Dr. Etchandy de la semana, escúchela Dr.
porque está bárbara, escúchela...
Quien es el Pato Celeste, quien es ese hombre señor?
Que va metido en un pato, todo bañado en sudor.
Quizás pueda ser Bin Laden que en el pato se
escondió,
o Julio Ribas rajando, de la hinchada ‘e Peñarol.
Nuestro pato camina haciendo popó. Pato inmundo!
Está resuelto el misterio, es el ministro Bencion.
Después la segunda rueda y el gran baile a los
porteños. Ole!
Que pa’evitar la goleada, terminan haciendo tiempo.
Los canguros no ganaron, y le supimos armar,
una hermosa bienvenida, al llegar al Uruguay.
Y por fin al Centenario vestirlo color de cielo,
para ver a la celeste nuevamente alzar su vuelo.
Y desde la torre Olímpica nació, la risa
del negro jefe
que miró, como se marcha Uruguay al mundial.
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