En
la punta del tablado un murguista se hace el gil,
relojeando a la morocha que se sienta siempre ahí.
Y en la fila diez, hay un par de veteranos
que matean recordando, carnaval era el de ayer.
A la barriada, salú!
Los botijas que se aburren de mirar,
y no se quieren quedar quietos;
otro conjunto ya está pronto para actuar,
lo saludamos con respeto.
La Falta se va cantando con eterna gratitud
su retirada, salú!
|
Enamorados, las parejas del tablado
como están siempre abrazados
no nos pueden aplaudir.
Impertinente, molestando entre la gente
grita el vendedor de versos “Lo que canta Falta
y Resto”
y el tipo no deja oír.
Medio dormido, se lo llevan a un marido,
de la mano de un “querido, mañana hay que
madrugar”.
Politizados, dos curdas entusiasmados
discuten acalorados “Y el mensaje, viejo?”
Y el mensaje donde está. |