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:: La Murga, un poco de historia
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Por ese entonces se formaba en Pocitos -Barreiro y 26 de Marzo-, la murga infantil Los Caminantes. Vestuario basado en túnicas viejas pintarrajeadas y "cara de corcho quemado" -
El precoz letrista asistía a los ensayos de Los Asaltantes, Los Patos Cabreros y Las Cuarenta, llevado por un primo que vivía en el Cordón. La fascinación por los escenarios murgueros crecía con firmeza en él.
A los once, la hepatitis se transformó en una inesperada aliada para su vocación temprana. "Mi viejo trajo prestado a casa un grabador Geloso, aquellos blancos de cinta con cuatro botones de colores. Con eso yo grababa al Dalton Rosas Riolfo que al mediodía tenía el programa "Adelantando el carnaval". Cuando me dieron el alta mi viejo me preguntó qué quería de regalo y le pedí que me llevara al jardín de la Mutual -que en ese entonces quedaba al costado de la Estación Central -, porque había un festival de murgas. Nos sentamos en la tercera fila y cuando empezaron a cantar me sabía todas las letras porque las tenía todas grabadas y las escuchaba todo el día. Ahí el Dalton que me había visto vino y me preguntó cómo sabía las letras. Le conté y me dijo: "Vos vas a ser murguista cuando seas grande"

No se equivocó el legendario Dalton. A los dieciocho Raúl se integraba a Los Penados Mercantes, murga de Solymar en la que debutó en el redoblante, además de escribir su primer cuplé. Al segundo año escribió la letra entera, y así siguió durante diez años, actuando a lo sumo una o dos veces por temporada.
Luego de incursionar en el rock, el folklore, y el canto popular, lo vinieron a buscar de un conjunto carnavalero que se llamaba Las Ranas. En plena dictadura ensayaron dos meses y los prohibieron. De allí hasta la creación de Falta y Resto, su actividad se redujo a Los Penados. Cuando le pedimos letra al "Flaco" Castro, no se hizo rogar para nada.

Falta y Resto: El 10 de junio del 81, en el Lindo Bar, la fundamos con Hugo Brocos, que salía con una murga de la Asociación Cristiana que se llamaba La Mescolanza. Al principio el letrista iba a ser Alfredo de la Peña, pero andaba complicado. Trajo un cuplé de los Incas que no gustó mucho, y me pidieron que escribiera la presentación y la despedida. Luego me pidieron el cuplé y arranqué. Después no me pudieron sacar más la lapicera.

Fuentes de inspiración: En mi caso lo fundamental es que tengo nariz grande y la meto en todos lados. Hay que pulsar, indagar la realidad y distintas situaciones. La murga viene a ser como un instrumento a través del cual uno puede expresar un montón de cosas, riéndonos, vistiéndonos de payasos, prolongando un poco aquella infancia de los siete años, cuarenta años después. A veces se alcanza la poesía en la murga. No siempre, claro. A veces son muy sensibleras o efectistas, hay de todo. Pero la murga es una expresión del arte que dentro de su grotesco es alucinante. Por otra parte la letra de la murga es una especie de diario que resume muchas cosas. También hay que tener en cuenta las músicas que se van a usar, los personajes con los que contás para hacer tal o cual cosa, las voces. es como ir armando un rompecabezas. Con todos esos elementos hay que desarrollar una idea que además debe ser novedosa, porque los temas son más o menos los mismos para todos, pero un mismo tema enfocado por cinco murgas distintas nunca da lo mismo. Entran a jugar los estilos. La BCG no habla de la moda de la misma forma que lo hacen Los Saltimbanquis; los desaparecidos tienen distinto tratamiento según quien aborde el tema, y así con todo.
La importancia de la letra: Históricamente la letra definía a la murga. Últimamente no es tan así a nivel del concurso oficial, pero a nivel de la calle creo que sigue siendo lo más importante. Dentro de la letra lo más difícil para mí es el humor. Para hacer llorar alcanza con una cebolla, pero no hay ninguna verdura que te haga reír. Sólo que le diéramos un porro a cada espectador lo cual sería carísimo. Además hay que evitar lo chabacano, lo grosero, porque por ahí uno se baja los pantalones y algunos se ríen por la situación, pero no tiene nada de creativo ni de inteligente. Lo lindo es llegar a la risa con cosas que por ahí le pasan a todos, y uno termina riéndose de si mismo que es algo saludable
El emporio de la melancolía: La retirada es lo que más me gusta. Es el editorial de un diario. Ahí uno se está despidiendo y quiere dejar en la gente una opinión, un punto de vista con respecto al tema que elegido que puede ser un homenaje, un recuerdo o una proyección, cosas así. Siempre señalo la genialidad de Los Patos cuando dicen: "Y el año que viene de ese nido de amor/ tal vez tengan Los Patos un nuevo espectador". Eso es alucinante. En un verso involucra a la murga y al espectador en la eternidad de Los Patos Cabreros con una proyección tremenda. Es un apunte simple, sobre algo cotidiano y vital que te pone los pelos de punta. Con Jaime (Roos) hablamos siempre de este tema que es propio de la murga. Llega a su clímax y luego se va, prometiendo que va a volver con mucha nostalgia y melancolía. En cualquier otro espectáculo musical el final es allá arriba, con todo.

Escribiendo en la dictadura: Para escribir fue la época más fácil. Uno decía "paloma" y la gente aplaudía porque cada uno le ponía un significado que de alguna forma nos tocaba a todos, La "Murga La" la creamos como un mecanismo carnavalero, algo surrealista y nada más. La gente le puso el resto, toda esa asociación con la censura, las cosas que no estaban, lo que se había perdido. Mató porque la gente ponía en aquellos silencios y ausencias un significado muy fuerte. Sugiriendo se lograba la comunicación, como pasaba con la despedida del Éxodo. En ese entonces había dos lados y chau. Ahora las miradas se han multiplicado y eso trae una exigencia extra. Quizás eso hoy no funcionaria de la misma manera. Ahora hay que ser mucho más sutil, cuidarse del panfleto, la sensiblería.
De los cambios temáticos: Creo que tendríamos que recuperar la simpleza, la cosa cotidiana. Me parece que hemos perdido la utopía, la cotidianeidad, en pos de la trascendencia. Lo que trasciende son las buenas ideas, bien hechas. Como era antes; aunque ojo que sobrevive lo bueno porque también había cada desastres…
De la marcha camión al vértigo: Otro aspecto que incide en la elaboración de la letra es el cambio en los ritmos. Se han enriquecido, pero el aumento de velocidad complicado un poco. Los arreglos a veces tienen demasiado contracanto y se vuelven muy complejos. Se canta a seis y siete voces, y eso complica el entendimiento de la letra por parte del público. A mi criterio tendría que ser más simple el arreglo, porque me ha pasado de hablar con gente que me dice "tal murga está para ganar, están fenómenos". Cuando les pregunté de qué trataba la despedida no se acordaban, de qué hablaba el cuplé "mirá, me parece que...",ya está, no sirve eso. Dame una que no cante tan bien pero que la gente te diga:"¿viste a fulano haciendo el cuplé del marinero?, mata"; o al Gordo Cadena haciendo el Niño Paísito, mata; o al Negro Claudio, ahora con los Satimbanquis, haciendo Los Clones. Eso es lo que la gente recuerda. Sobre todo pasa en los tablados marginales, porque si vas al Sporting y está la BCG, la Falta o Araca, todo el mundo sabe lo que va a ver, pero hay tablados como el de la chata municipal, donde la gente ni se roza con los títulos del carnaval, son más objetivos. Si estás bien te aplauden y se ríen, pero si no les gusta lo que están viendo o no entienden lo que decís, se dan vuelta, se ponen a tomar mate, a charlar entre ellos y se acabó. No se trata de hacer la cosa a nivel escolar eso no. Por ejemplo con"Murga La" nosotros teníamos miedo que no se entendiera. Una noche fuimos a la Cooperativa del COVISUNCA allá por Malvín, y los tipos nos hicieron repetir el cuplé. Pedían otra, y les dijimos "bueno. ya vamos a cantar la despedida". No, querían escuchar y ver otra vez el cuplé y lo tuvimos que hacer. Habían captado al toque la propuesta.
Acerca de los colegas: Para mi Carlitos Soto es el primero. Maestro de maestros. Toda la calle, toda la bohemia, toda la sátira alucinante; Gamero por la cotidianeidad, esa cosa bien de barrio llevada al extremo. Eso que trasciende sin perder su simpleza:"En este barrio/igual que en los demás barrios/ todas las madres destacan con justo orgullo/ que entre los niños de la escuela en este año/ no hay duda alguna/ el mejor es el suyo". Es impresionante, sólo un letrista de murga puede decir eso de esa forma. Carlitos Modernell "El Gauchito del Talud" ,en la época que era El Dios Verde era espectacular. Hay muchos. El Porteño Novan, Pino Carballo, Pepe Veneno -fue impresionante lo que hizo con La Soberana, una especie de llamarada que marcó el carnaval-. De los nuevos me gusta Esmoris, es muy bueno en su estilo; Fernando Schmid; Morgade cuando le canta a La Teja es un maestro; Catuza Silva que tiene un gran olfato para reflejar la realidad; el Tano Di Lorenzo, en fin, hay muchos buenos y siempre surgen letristas. Claro que pasa como con los jugadores de fútbol, por ahí tenés un año brillante y otro no tanto, pero cito a aquellos que han demostrado vigencia a través de los años, que no son fruto de un acierto casual.
La murga, el género más difícil: Es lo más difícil, primero porque hay muchas, veinte. En las otras categorías a lo sumo hay ocho o nueve. Y también porque en Uruguay hay cuatro cosas de las que saben todos: ser Presidente de la República, director técnico de fútbol, publicista y director de murgas. Yo me metí en dos (también es publicista) y de las otras no quiero ni hablar! No tengo condiciones.