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La murga es cultura // con Raúl
Castro por María
Esther Gilio |
Un
murguero que anda por la vida con pinta de basquetbolista,
de señor ejecutivo, y carnavalero de ley cuando
se pinta la cara y sube a un tablado.
-Este año el Carnaval llega en un momento de crisis
especialmente grave. Hay que hablar del hambre, aquí,
de la guerra, allá. Sin renunciar a hacer reír.
-Ah, claro, a eso no se puede renunciar, ¿qué
sería el Carnaval si no intentáramos hacer
reír? A veces uno lo consigue y a veces no. Hay
chistes inteligentes, y hay veces en que se ve que se
buscó pero no se encontró.
-¿Nunca pensás: no voy a insistir con eso
tan duro o doloroso? ¿Por un rato, mejor olvidar?
-No, yo no busco calmar desde un escenario y, sobre todo,
en un momento de injusticia social. Busco… algo
más difícil, porque hay que hacer reír
con cosas que duelen. Calmar nunca, sí incentivar,
mover hacia un mundo mejor, un país mejor, un barrio
mejor, una casa mejor, un ser humano mejor.
-¿En cuanto a la esperanza?
-Esto que me propongo hacer implica esperanza. Verdadera
esperanza, basada en cosas reales y posibles. No como
calmante. Y sin olvidar que en el Carnaval lo primero
es reír. Y también, a veces, calentar. Cuando
el espectador sale caliente, pensando "qué
razón tiene la murga", se cumplió con
un objetivo.
-¿Qué cosas tomaste para hacer reír
en este Carnaval? Reír y calentar.
-En este Carnaval la murga está salada. Da palos
para todos lados. A izquierda y derecha. Incluso propone
una reforma política: que los cargos elegibles
duren cinco años y no se puedan repetir. Hace una
gran crítica al Frente.
-¿Al Frente?
-Sí, a la interna del Frente, a la que comparo
con la Escuelita del Crimen, con la maestra y los niños,
que son Danilo, Tabaré, Curiel, Arana.
-¿Planteás cosas graves?
-Depende de lo que entiendas por graves. Son conductas
criticables que harán reír. Espero. Yo creo
que los murgueros han tenido siempre demasiado respeto
por la izquierda.
-Te referís a los murgueros de izquierda.
-Claro. No hay que olvidar que somos murga. Hay que dar
parejo.
-El Carnaval es, además, un permiso para muchas
cosas. ¿Estás de acuerdo? Según tú,
¿cuáles son esos permisos?
-Permiso para sacarse la corbata, para cambiarse la piel,
para que cada uno se transforme en su propio dueño.
Históricamente era el momento en que la plebe festejaba
imitando y parodiando a sus amos. Y en algún sentido
eso sigue. Aunque las relaciones sociales no sean ya las
mismas. El tipo durante tres días se transformaba
en su propio dueño.
-Tres días que los uruguayos llevamos a más
de treinta.
-Qué inteligente fue esta transformación.
-¿Por qué inteligente?
-Porque nos da laburo por una larga temporada. Pero además
es fantástico que esta tierra, catalogada como
triste, oscura, melancólica, pesimista y gris tenga
el Carnaval más largo del mundo. Es como el Cerro
Chato, el arroyo Seco y la cárcel de Libertad.
-Me imagino que en política no le darán
sólo al Frente.
-No, al ministro del Interior, a los de Economía.
A éste y al anterior les damos sus palitos. Bueno,
en realidad no es con palitos que les damos. Es bastante
más.
-Hablábamos de los permisos que da el Carnaval.
Creo que las mujeres fuimos bastante beneficiadas por
esos permisos. Las mujeres solían tener en el Carnaval
conductas que no se permitían el resto del año.
El antifaz ayudaba.
-Sí, el Carnaval les abría otras puertas.
Hoy la mujer ya no necesita el Carnaval para que se sienta
libre. Y más… yo creo que hoy quien se libera
con el Carnaval, es el hombre.
-¿El hombre?
-Son muchos los que aprovechan el Carnaval para sacarse
la careta que usan todo el año y ponerse la que
llevan en el corazón. Tengo grandes amigos, por
ejemplo Bananita González, que es médico
y dice "Yo soy artista y fundamentalmente carnavalero,
y después, además, soy médico".
Yo, que trabajo en una agencia de publicidad, siento que
me pongo realmente mi ropa cuando me pongo el disfraz.
-Ahí decís lo que tenías ganas de
decir y no habías dicho.
-Digo lo que sentí y acumulé durante un
año. Dios Momo me da esa chance.
-Hay algo que aparece en una entrevista que te hizo Milita
Alfaro hace más de diez años. Allí
menciona que cuando ganaste un premio el Canario Luna
te dijo: "Querías el premio. Ahora lo tenés.
Jodete". ¿Fue así?
-Las grandes victorias, como las grandes derrotas, no
traen menores problemas. La gran victoria trae el riesgo
de cierto tipo de soberbia.
-Yo creo que también la obsesión por no
bajar del lugar al que se accede.
-Sí, ese lugar es muy lindo, te acaricia mucho
el éxito. "Qué bárbaro sos,
sos único." Todo es mentira porque la fama
es puro cuento.
-Eso decía Onetti a menudo, poniendo voz de tanguero:
"La fama es puro cuento". Alguna vez te escuché,
no sé en qué radio, de lo importante de
tu viaje por Europa con Jaime Roos.
-Uno viajando aprende mucho. Yo viajé con el Choncho
Lazaroff y con Jaime y eso fue determinante en mi vida.
Aprendí que había otro mundo afuera de mí
y otro adentro.
-¿Eso qué significó?
-Me di cuenta de que tenía ganas de contarle a
la gente cómo veía la realidad. Vi cuánto
me gustaba eso. Escribir. Y bueno, me empecé a
sacar el gusto en el 80, con la Falta.
-Troilo decía que él tomaba una letra y
la iba masticando, envolviendo en música. ¿Cómo
hacés tú?
-Yo… de las dos maneras. A veces Jaime tiene un
pique musical, o también textual. Y yo de ahí
parto. "Quiero escuchar el grito del canilla",
me dijo Jaime un día. Pavada de frase, ¿no?
"Sí, flaco -dije yo- está mortal, dejá
que ya te la sigo." La seguí, lo llamé,
hablamos, cambié alguna cosa, y ahí está.
Entonces me gustan las dos maneras. Sin tener ni idea
de la música, a veces, porque me gusta escribir
con libertad, y teniendo de antemano la música
en la cabeza porque un letrista de murga es, con frecuencia,
un letrificador de melodías ya hechas. Este año
todas las músicas son nuestras menos una, la de
"Cambalache".
-Contanos qué dicen.
-"El Río de la Plata es un quilombo, ya lo
sé/ En el 506 o en subte línea D/ Que siempre
ha habido chorros d'este lado y desde aquél/ Que
allá nació el Zorzal/ Y aquí nació
Gardel/ Pero que el 2002 fue un despelote en las dos orillas
ya no hay quien lo niegue/ Vivimos misiaduras similares,
viendo un mismo drama por televisión/ Hoy resulta
que es lo mismo ser de Boca o Peñarol/ Sanguinetti
igual que Menem busca otra reelección/ Récord
mundial de desempleo/ en Buenos Aires o en Montevideo/
Si te llaman a un laburo no empecés a festejar/
Seguro que está filmando el boludo de Tinelli p'alquilarte
al Videomatch." Bueno, y así sigue...
-Has tejido con gracia una cantidad de hechos, en algún
sentido, públicos. Pero a veces hacés referencia
a personajes y sentimientos que son invisibles para la
mayoría. ¿Cómo llegás a esos
mundos?
-Lo que pasa es que la dinámica de mi trabajo con
la murga me acerca un montón de personajes inolvidables
y curiosos. Ayer estuve con Cacho, un amigo que compra
entradas en el estadio y después las vende en la
puerta. Es increíble la riqueza que guarda en la
memoria del mundo de la murga. Empezó a contarme
una serie de riquísimas anécdotas de las
murgas del 60. Y mientras él contaba yo veía
el amor desbordante de este hombre de 60 años -hincha
de la Nueva Milonga- por un género. Este hombre
anoche, mientras esperábamos en el club Paysandú
para actuar me pasó mil piques. Y ahí en
ese rato me vinieron, a partir de sus historias, cantidad
de ideas para hacer canciones.
-Tenés una cantidad de canciones sobre los momentos
del Carnaval.
-Dieciocho. Allí lo voy describiendo en todas sus
etapas. El ensayo, el desfile, las Llamadas, los tablados.
El Carnaval del Uruguay está en esas 18 canciones.
Así como la historia del país está
en las canciones que se hicieron desde que empezó
el Carnaval hasta hoy. El letrista -si querés,
el poeta, atrevidamente- se nutre de lo que ve. Crear
es elegir entre las cosas que ves. De pronto hay una asociación
que se te ocurre a vos -como ocurrió con el Frente
Amplio y la Escuelita del Crimen-, pero lo que pongo en
ese episodio lo vi.
-Lo decís como si ver fuera facilísimo.
Todos vemos. Pocos saben ver y pocos saben trasmitirlo.
-Sí, a veces se precisa mucha paciencia. Probar
si esto que vi resulta. Y si no resulta no impacientarse
ni desanimarse.
-Has dicho que la murga tiene que hacer reír. ¿Nada
más?
-Casi tanto como hacer reír, hacer discutir.
-Eso quieren casi todos los que hacen teatro o cine. Que
la gente salga discutiendo.
-Eso parece muy egocéntrico, ¿no?
-Para nada. Quiere decir que no has hecho algo acabado
y definitivo, algo parecido a una orden, sino que en ese
problema estás dando entrada a los demás.
-Sí, es así. El que se expone subiendo a
un escenario lo hace para que lo miren y quiere que después
de esto a la gente le pase algo. La indiferencia es lo
peor que puede ocurrir.
-¿En cuanto al final de la mayoría de las
murgas: "Hasta el otro Carnaval"?
-No la mayoría, todas. La murga se va prometiendo
volver. Y… ¿qué hay allí? Nada
menos que aspiración de eternidad. Sólo
con la murga pasa eso.
-La murga, que según vos es revolucionaria.
-¿Y según vos, no? Escuchá. Es revolucionaria
no por lo que dice. En ese sentido puede serlo o no serlo.
No es a eso que me refiero. Para empezar, la murga está
formada por personas que si no fuera por ésta jamás
tendrían la menor posibilidad de expresarse y comunicarse
con la enorme cantidad de gente con la que se comunican.
-Comunicación que tiene mucho que ver con el lenguaje,
siempre inteligible y con los temas que son aquellos que
interesan a la mayoría de la gente.
-En ese sentido es revolucionaria. En el sentido de que
extiende lo cultural. Es revolucionaria por el lugar en
que nace y el lugar hacia donde se dirige. La cultura
cuando se expande y cuando es libre, cuando hace posible
ver y tomar posición frente a lo que pasa, es revolucionaria.
Aunque el discurso, en sí mismo, pueda, a veces,
ser equivocado. La murga está obligada a hablar
con el idioma de la gente común. Porque si no la
gente no le da bolilla. Se quedan comiendo chorizos en
la esquina, cuidando a los chiquilines, o atendiendo el
bingo, que puede estar funcionando. Es así, no
exagero. Vos estás actuando y hay un tipo que pasa
buscando al hijo que hace un rato pasó llorando,
en la esquina unos pibes se pelean y vos…
-¿Vos qué?
-Tenés que dejar todo eso de lado, ir y apoderarte
de la atención de la gente, tomar la atención
por asalto y atarla fuertemente para impedir que pierda
ese centro que debe ser el tablado.
-Arriba del tablado se precisan genios.
-Bueno… no tanto.
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| ®Brecha
| 898 | 14 febrero 2003 |www.brecha.com.uy |
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